domingo, 22 de marzo de 2009

Diga 33


¡Cuánto ha cambiado el país para que una modelo proponga volver al Servicio Militar Obligatorio y un general le responda que el Ejército no es un reformatorio!

Si Susana Giménez perseverara en ocuparse de cuestiones de interés público tal vez en algún momento haría algún aporte valioso.

El cómico Marcelo Tinelli dijo que hoy “te matan por el pancho y por la Coca-Cola”, sincero reconocimiento de las causas sociales de algunas conductas desviadas de la ley.

En ese contexto proliferan otras reivindicaciones.

En Tucumán, la empresa 9mm (sic), cuya marca incluye el diseño de un blindaje perforado por disparos, fabrica remeras con consignas como “Las Fuerzas Armadas salvaron a la Patria”.

A pesar de ver “las rutas cortadas y la población privada de elementos de primera necesidad, fue notoria la mesura con la cual la presidente manejó las fuerzas de seguridad. Esta actitud fue una originalidad en la historia argentina reciente donde generalmente en situaciones parecidas hubo represión con sus secuelas de muertos y heridos”, dice.

Nada le parece tan grave como las observaciones de Magdaleno sobre “la trágica década de los setenta."

Lo que divide a Argentina no es la política oficial de los derechos humanos sino el terrorismo de Estado que gobernó entre 1976 y 1983.

El jurista Alberto Bovino divulgó un panfleto repartido en algunos domicilios de clase media de Villa Luro, en el que se insta a atacar, incluso con armas de fuego, a “los hombres vestidos de mujer que están ensuciando nuestro barrio”, a quienes llama villeros y les atribuye desvalorizar la propiedad con su mera presencia, vender drogas y “tener arreglada a la policía”.

Para “eliminar a estos travestis de nuestro barrio todo tipo de agresión hacia ellos es valida, cuanto mas violenta mas miedo les va a causar, y mas rápido se van a ir”.

Con mejor prosa, el rabino Sergio Bergman, fue el principal orador en un menguado acto por seguridad en la Plaza de Mayo, en el que hizo uno de los dos aportes de la semana a la demonización de Néstor Kirchner, a quien comparó con Nerón. El otro, provino del escritor Marcos Aguinis, quien asoció al ex presidente con Napoleón Bonaparte luego de Waterloo y con el rey que según Plutarco “mandó asesinar al oficial que lo había salvado en una batalla para que no hubiera un testigo de su debilidad”. Dos intelectuales judíos, voceros del bloque agrario.

Desde el edificio vecino a la Catedral (¿200 metros?), un hombre astuto sonríe.

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