miércoles, 9 de marzo de 2011

La mirada se pierde...

La mirada se pierde...

de Patricia Recalt, miércoles, 25 de febrero de 2009.
1:50 am.

La brisa corre suave tras el horizonte...

La mansa multitud retorna, alguna a su lecho, mientras otra se desdibuja a lo lejos y se pierde…

Una silueta en el horizonte, algo añeja por el tiempo despliega un arco iris multicolor de sonrisas despiadadas que se asoman una y otra vez, entre una u otra bocanada de frases y vivencias…

Ojuelos mirando el cristal, allí se encuentra, mesa 29, en el rincón de un viejo bar, lleno de tempestades, que entre sensaciones encontradas fue no menos que causante de incontables alegrías. Hora equis, al despertar la mañana, siempre estaba allí.
El quehacer debiera detenerse, quisiera que el mundo se detenga y sentarme en esa mesa, y que charlemos hasta el hastío mismo…

Una tarde compartida, un encuentro casi casual si no hubiese sido premeditado… hermosa tarde donde vuelvo a casa con mas cosas que cuando salí.
Rutina diaria de mañana que se hace menos densa cuando se le ve llegar… iluminado por la magia que arrastra consigo, permite que los nubarrones despejen el cielo, y el arco iris, cuasi sonrisa asomándose, aparece casi de la nada, y al parecer, ha llegado para quedarse en nuestros mas profundos rincones nunca olvidados, que, algo obnubilados, se quedan perplejos admirando semejante hazaña. La boina negra no alcanza a cubrirse mirada, esa que atropella la razón y que enternece al mismo tiempo en que refleja la transparecia de su enorme ser… un bigote y una barba grisácea haciendo juego con su cabello entrecano, casi blanco, que denota un largo caminar e infinitos caminos recorridos, una campera beige, un morral cargado con un cuaderno, un viejo lápiz y vaya uno a saber cuantas infinitas historias, recuerdos y nostalgias caben allí dentro… un mundo de sensaciones e impresiones que recorren calles escalonadas, con pendientes, difíciles de transitar, pero que sin piedad y a paso lento, no le hace asco, y pisada tras pisada, dejan una huella que causa tanta incógnita… que no se puede dejar de mirar…
La mirada lo sigue y la razón se pregunta en voz baja… en que estará pensando…

Otra vez la mirada se pierde tras el cristal, desvía la mirada, sonríe, pide una lágrima chica, nunca una medialuna, siempre una lágrima chica…

Será acaso que alguna nostalgia se resume en un pequeño pocillo o que alguna vez fue tan grande que se la va bebiendo de a sorbitos y en pequeñas cuotas…
Los codos en la mesa y los puños en el mentón. Se lo nota pensativo, observador, prudente…
Otra vez la mirada se pierde tras el cristal, mientras que algún pensamiento lo invade, quizá este haciendo tiempo, quizá esté en un viaje estelar o cósmico, quizá solo desvía la mirada y sonríe en voz baja, pero la mirada… siempre se pierde tras el cristal…

...Dedicado a Gabino Tapia,
gran provocador de sensaciones…