viernes, 17 de febrero de 2012

SOLIDARIDAD CON MAYÚSCULAS.




De Diario EL CORDILLERANO Bariloche.

Ayudaron a un abuelo a cumplir quizás
su último sueño: encontrar a su hijo.

Muchas veces hemos escuchado “que la sociedad barilochense es cerrada”, que se hace difícil traspasar las fronteras en una ciudad compuesta por los oriundos de un lado y aquellos que llegaron buscando una vida mejor. Pero desde el mes de noviembre se tejió una historia que hecha por tierra con todas esas especulaciones. El buen corazón, el compromiso y las ganas de darle una mano a un hombre necesitado, hicieron que muchas personas de diferentes estamentos se mostraran dispuestos a tenderle una mano a quien lo necesitaba. Y la historia merece ser contada.

El viernes pasado nos llegaba un mail desde Buenos Aires, firmado por Patricia Recalt, quien nos solicitaba la publicación de una “Participación” en la sección “Necrológicas” para recordar, con un texto muy particular a Juan Carlos Pagano, quien había sido hallado muerto en la vivienda que alquilaba ese mismo día.
Patricia había viajado a Buenos Aires, pero en el pedido nos hacía una pequeña reseña de la historia, dura, dolorosa, de este pianista de tango que llegó a nuestra ciudad en el mes de noviembre en busca de su hijo y de quien no tenía la mínima idea de donde se encontraba.
Esta joven contó que salía de cenar una noche de mucho viento con un amigo, Enrique Leiva, cuando le llamó la atención un hombre mayor, que apenas podía moverse por su propia imposibilidad física -tenía trípode y bastón- y por el intenso viento que en ese momento “sacudía” la ciudad.
Pagano iba por la calle Rolando de Mitre hacia Moreno. Conmovida por esta situación se acercó Patricia y le pregunto dónde podía llevarlo. La respuesta la “sacudió”: “Al hospital, allí seguro me van a dar una frazada calentita”, dijo el anciano que en algún momento le contó que estuvo en Bariloche en la inauguración de la Galería el Sol. Lejos de acceder a este pedido, buscó que algún hotel u hostería de la ciudad pudiera cobijarlo por un precio acorde a cualquier trabajador de nuestra ciudad, hasta que lo halló. Fue a comprar comida y se encontró con Cristina Soria, quien enterada de la situación no se la cobró y así logró que pase la noche.
Después, vino la otra etapa donde se fueron sumando PERSONAS (así con mayúsculas) de nuestra ciudad para conseguir otros objetivos. Primero, que pueda seguir estando en un lugar abrigado y bien alimentado y después hallar el paradero de su hijo.
Para los primeros, apareció Federico Riquelme, del Hotel “Rios del Sur”, Pedro Mansilla del Hotel “Los Duendes”, quienes lo atendieron muy amablemente y lo recibieron con los brazos abiertos. Lito Jara, el barman del Hotel “Nahuel Huapi”, que le dio ropa y después, se sumaron Aldo Wahnschaffe, Odessa Navarro, Daniel Mancinelli, Alicia López, Laura Pelayes, Iris Fernández, Mónica Capdevila y Antonio Karger entre otros, para, a través de las redes sociales encontrar al hijo perdido e ir acercando mercadería, remedios y otras cosas que necesitara.
No fue fácil, ni poco el tiempo que insumió la búsqueda, a tal punto, con los bolsillos casi exhaustos, Patricia consiguió una casa para alquilar, donde Ramón Ojeda y Norma Ríos le abrieron las puertas muy amablemente.

Casi que adoptó a este abuelito de 74 años llegado de Junín, Provincia de Buenos Aires, pues realizó los trámites en Anses, para el cobro de su jubilación y poder conseguir los audífonos que le habían robado en el micro cuando venía a Bariloche.
Tanto esfuerzo dio sus frutos, encontraron al hijo de Juan Carlos Pagano, un hombre que se crió con sus abuelos y que no tenía contacto con su padre desde que tenía un año. El se hizo cargo del alquiler y mantuvo algunas charlas con su progenitor, seguro que para Don Juan el objetivo estaba cumplido. Habían pasado poco más de dos meses de aquella fría y ventosa noche cuando su corazón le dijo basta…fue como si hubiese cumplido ese objetivo que lo trajo, con sus limitaciones a cuestas, a nuestra ciudad antes de morir.
Un grupo de gente de nuestra ciudad le permitió irse en paz…y aquella “Participación” decía: “Juan Carlos Pagano, te recordaremos como el ángel que fuiste, que Dios y sus angelitos te protejan y encuentres con ellos lo que viniste a buscar a Bariloche.”


1 comentario:

Mario dijo...

Es realmente una historia conmovedora, y es sorprendente que todavia exista esa solidaridad que caracterizaba a nuestros antepasados pero que hoy en dia ya casi que se ha extinguido..quiero felicitar a la comunidad de Bariloche por sus acciones para con una persona que realmente necesitaba una ayuda